lunes, 3 de agosto de 2020

Pese al Covid-19 la lactancia materna sigue siendo el método más eficaz para inmunizar a los recién nacidos



La primera semana de agosto es una muy fecha muy importante para la salud pública del 1 al 7 de agosto es la Semana Mundial de La Lactancia Materna y este año 2020 el lema es «Apoyar la lactancia materna para un planeta más sano». 

En consonancia con este lema, la OMS y el UNICEF convocan a los gobiernos para que protejan y promuevan el acceso de las mujeres a asesoramiento cualificado sobre lactancia materna, un elemento crucial del apoyo al amamantamiento y así lograr los beneficios de esta en los niños. 

En el Perú la cifra de desnutrición en niños de 6 meses a 36 meses es de más de 40% según reportes del MINSA, con mayor predominancia entre los 6 a 18 meses. Por este motivo la Lactancia Materna tiene una trascendencia muy importante en la salud de nuestros niños. 

La desnutrición y anemia, son una preocupación a todo nivel, debido a las consecuencias negativas en el desarrollo de niñas y niños, consecuencias a nivel cognitivo, motor, emocional y social. La anemia, entre los niños peruanos, ocurre en la etapa de mayor velocidad de desarrollo de células cerebrales, como son los primeros 24 meses de vida. Esta etapa requiere alta demanda nutricional para el crecimiento del niño pequeño. Esta situación ocasiona que la anemia en el Perú constituya un problema de salud pública severo. 

Es importante reconocer que la lactancia materna es la forma ideal (natural, económica, higiénica) de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud. Es de vital importancia el compromiso de todos los profesionales que brindan servicios de salud, la promoción y difusión de la lactancia materna. Por la salud de nuestros niños. 

La OMS da la recomendación de salud pública mundial, durante los seis primeros meses de vida los lactantes deberían ser alimentados exclusivamente con leche materna para lograr un crecimiento, un desarrollo y una salud óptimos. Es una estrategia mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño, piedra angular del desarrollo infantil. 

Está demostrado que la lactancia materna beneficia a los niños y sus madres, para los niños tiene beneficios cognitivos, previene infecciones como neumonía y diarreas, dos de las principales causas de muerte en los lactantes. Las madres que amamantan presentan un riesgo menor de padecer cáncer de ovario y de mama, dos de las principales causas de muerte entre las mujeres. 

“La lactancia materna ofrece a los bebés el mejor comienzo posible en la vida”, palabras Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. Además, la leche materna proporciona inmunidad a los Recién Nacidos, actúa como la primera vacuna del bebé, ya que les protege contra enfermedades potencialmente mortales y les brinda el alimento necesario para sobrevivir y mantenerse en un estado óptimo de salud. 

La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar ENDES (2018) reporta que la proporción de menores de seis meses con lactancia materna es de 66.4%, cifra que representa un aumento 2,2% respecto al año anterior. 



LACTANCIA MATERNA Y COVID 19 

Diversas organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, aconsejan la continuación de la lactancia, ya que hasta la fecha no hay estudios que demuestren la propagación del virus a través de ésta, destacando que los beneficios del amamantamiento son superiores a cualquier potencial riesgo de transmisión. 

En la actualidad, la principal preocupación es la transmisión del virus a través de gotas respiratorias durante el contacto entre madre e hijo que se da en la lactancia. Por ese motivo, es importante la educación que se brinda a la madre inmediatamente después del parto, en el puerperio y al dar el alta. Es necesario la toma de conciencia e implementar las siguientes medidas de bioseguridad que pueden minimizar el riesgo: 

Lavar las manos con agua y jabón durante un mínimo de 30 segundos antes de tener contacto con el bebé y extraer la leche humana. Secar las manos con papel desechable. 
Usar mascarilla durante las tomas y el contacto con el bebé. Descartarla si ésta se humedece. 

En caso de que la madre no pueda ofrecer succión directa, se debe considerar la posibilidad de solicitar ayuda. Esta persona debe estar sana y ofrecer la leche en vaso, taza o cuchara al bebé. 

La OMS recomienda a las madres con caso sospechoso de COVID-19, pero que se encuentran en buen estado, continuar la lactancia, aplicando las medidas de bioseguridad necesarias para prevenir el contagio. En caso de que la madre sea un caso confirmado del nuevo coronavirus se recomienda proveer leche humana extraída, de forma manual o con el uso de una máquina succionadora. 

Los hospitales y establecimientos de salud que brindan servicio de maternidad deben concientizar a los profesionales a que respeten los derechos de las madres y sus recién nacidos. Las dificultades en esta emergencia sanitaria inciden en falta de personal, pero se debe hacer un esfuerzo por la salud de los recién nacidos y su futuro. Los avances en la implementación de hospitales y establecimientos de salud amigos de la lactancia materna, corren el riesgo de perder lo avanzado si no se cumple con las estrategias instauradas para reforzar la misma como son:  el contacto precoz piel a piel y el clampaje tardío.

Jenny Zavaleta
Lic. en Obstetricia
Docente asociado de la Facultad de Medicina, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Obstetra asistencial Instituto Nacional Materno Perinatal

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